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Cómo el cambio climático y las luces nocturnas alteran migración y el tamaño de aves

El cambio climático y luces nocturnas, además de la contaminación del aire y de cuerpos de agua, son algunos de los principales problemas que enfrentan las aves migratorias

Por Último Minuto

- 14 de Mayo de 2022 - 09:31 hs
Cómo el cambio climático y las luces nocturnas alteran migración y el tamaño de aves

Cómo el cambio climático y las luces nocturnas alteran migración y el tamaño de aves

CDMX.- El cambio climático y luces nocturnas, además de la contaminación del aire y de cuerpos de agua, son algunos de los principales problemas que enfrentan las aves migratorias en el mundo.

A propósito del Día Mundial de las Aves Migratorias, que impulsa desde 2006 el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el investigador del Instituto de Biología (IB) de la UNAM, Hernán Vázquez Miranda, señala que recientemente se documentaron alteraciones significativas en estos animales por el aumento de la temperatura, como la reducción de su tamaño corporal.

El ornitólogo advierte que hay diferentes probabilidades de supervivencia, dependiendo de qué tan grande sea el cerebro de las aves miratorias, razón por la cual se tiene el reto de preservar los espacios verdes, que en las grandes ciudades son destruidos para la construcción de viviendas.

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Apuntó que las que poseen un cerebro de mayor tamaño son más capaces, flexibles y pueden moverse a otros espacios, mientras que las que presentan uno menor, no.

“Entonces, si las condiciones que tienen en el sitio de anidamiento cambian y se vuelven más calurosas no se podrán reproducir y cambia la dinámica, en muchas ocasiones ya no pueden estar todas las aves que llegaban a un lugar determinado y eso afecta, tiene un efecto de cascada en el resto del ecosistema, porque puede que haya algunas especies de aves que ayudan a controlar plagas”, refiere el investigador de la UNAM.

El uso de la luz artificial aumenta a nivel mundial por lo menos en dos por ciento al año. Es un problema emergente para la astronomía, la salud humana y conservación de la fauna silvestre, porque impacta negativamente a numerosas especies y comunidades ecológicas, sostiene Vázquez Miranda.

Además, altera de manera decisiva los comportamientos de la fauna silvestre, limita la recuperación de las especies amenazadas, e interfiere con la capacidad de la especie migratoria de realizar traslados de larga distancia que son fundamentales para su ciclo de vida, abundó.

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De acuerdo con el experto, en información difundida por la UNAM, es un problema grave debido a las grandes ciudades, ya que las aves necesitan “pistas ambientales”, y una de estas es la duración del fotoperiodo (cuánta luz hay).

Entonces, especifica el especiallista, cuando baja la cantidad de iluminación varias hormonas se encienden en ellas y empiezan a desplazarse.

“Aquí en la Ciudad de México vemos cada vez más edificios de departamentos y muchas veces se cortan y talan árboles desplazando a las especies. A esto se suma la contaminación con productos de la quema de hidrocarburos, gasolina y derivados del petróleo que generan contaminantes que afectan a la biodiversidad”, detalla el investigador.

El cambio climático, apunta Vázquez Miranda, es otra situación adversa que enfrentan porque varias permanecen más tiempo en algún sitio.

“Hay aves que se quedan más tiempo en México o llegan más temprano, es decir, hay cambios en las temporadas de reproducción… Por ejemplo, había especies de chipes que en marzo o abril era muy difícil ver, y de repente uno las encuentra en mayo o junio; es decir, están aquí cuando ya deberían estar al norte de Estados Unidos. Entonces, están retrasando sus migraciones”, señala.

Entre las que se documentó cambio de tamaño y anidamiento está la reinita coronada (Setophaga coronata), la cual se queda mayor periodo en nuestro país; como el frío en el norte es cada vez más fluctuante, demoran en migrar.

Esto también se aprecia en las migraciones de gavilanes y zopilotes, lo cual se nota en el fenómeno conocido como el río de rapaces, una “carretera” por la que viajan aves desde Estados Unidos hasta Oaxaca, Chiapas y Veracruz, donde miles forman una especie de río en el cielo para moverse del Golfo de México al Pacífico por el Istmo de Tehuantepec.

Esto permite a los científicos  inferir que generarán modificaciones en la zona donde viven si llegan antes o deciden quedarse más tiempo, pues no están cumpliendo en su función ecológica.

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