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"Juré a mi bebé llegar hasta las últimas consecuencias"; muere recién nacida en clínica de Coacalco

Los padres de la bebé, Dulce y Ricardo, denuncian negligencia médica en la clínica materno infantil ubicada en Coacalco, en donde al parecer no había medicamentos ni oxígeno

Por Francisco Montaño

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"Juré a mi bebé llegar hasta las últimas consecuencias"; muere recién nacida en clínica de Coacalco

"Juré a mi bebé llegar hasta las últimas consecuencias"; muere recién nacida en clínica de Coacalco

Una bebé murió a las pocas horas de haber nacido en una clínica privada del municipio de Coacalco, en el Estado de México, presuntamente a causa de que le inyectaron adrenalina.

Los padres de la bebé, Dulce y Ricardo, denuncian negligencia médica en la clínica materno infantil ubicada en Coacalco, en donde al parecer no había medicamentos ni oxígeno para atender a la recién nacida.

Todo parecía normal, la bebe había sido calificada con buena salud al nacer, su tono de color rosado no mostraba signos de problemas respiratorios. Ambos padres se tomaron forografías con si hija.

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"Mi bebé nació a las 11:57 de la mañana, a la una 30 de la tarde le dan su primer alimento, que no se termina, en los cuneros se la dan. Después nos la llevan a la habitación, aproximadamente a las dos de la tarde", relató Ricardo, padre de la niña.

"A las cuatro treinta de la tarde, que le tocaba la otra comida, que son tres horas después, mi bebé no quiso comer. La enfermera nos dio un biberón, mi esposa y yo tratamos de darle de comer y no pudimos".

Relató que en el inter para su otra comida llegó una enfermera a la habitación, quien les preguntó si ya había probado alimentos.

Al recibir la respuesta negativa, la enfermera preguntó a una compañera por qué no había reportado esa situación con la pediatra.

"Entonces esta segunda enfermera le intenta dar de comer entre siete y media de la noche y nueve treinta, y se pone en contacto con la pediatra, pero la pediatra no estaba. Estaba en su casa bañándose, se tardó en contestar, y cuando contestó nada más le dijo que le cambiara la fórmula", platicó Ricardo.

"Le cambió la fórmula y tampoco quiso comer. Ya después le volvió a marcar a la pediatra para que viniera al hospital, y cuando llegó, entró a la habitación con nosotros y nos dijo que la iba a tener que sacar para revisarla".

Ricardo mencionó que para ellos esa solución les pareció normal. Destacó que la bebé estaba en perfecto estado, despierta, chapeadita, bien tapada.

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"Ya le habían tomado una muestra de sangre para ver si estaba bien del azúcar, y estaba bien. Ya cuando la sacan de la habitación, a los pocos minutos regresa la pediatra y nos dice que la va a canalizar, que le iba a meter un suero para que no se deshidratara, y que, posteriormente, iba a seguir intentando darle de comer", agregó.

La pediatra llegó con una acompañante, la cual Ricardo supone que era la hija de la médica, además de la enfermera, pero no había médico de guardia en la clínica.

No pasaron ni 10 minutos y se empezaron aescuchar gritos de las tres, continuó el padre de la bebé, quien salió de la habitación espantado porque no sabía que estaba pasando.

El joven se asomó al área de cirugía con la esperanza de que no se tratara de su bebé, pero pronto se dio cuenta de que la pediatra volvía hacía él con la niña en brazos.

La médica puso a la bebé en una plancha, dijo Ricardo, quien observó que su hija, que estaba desnuda, tenía un color morado.

"La acompañante de ella y la enfermera estaban jalando unas mangueras debajo de la puerta que se quedaron atoradas, y la pediatra les gritaba que se se apuraran, pero no las podrían quitar de la puerta.

"Y yo les prgunté que qué pasaba, pero en ningún momento me dijeron que es lo que estaba sucendiendo", señaló el joven padre.

Le juré a mi bebé que iba a llegar hasta las últimas consecuencias

Ricardo le llamó por teléfono a su suegro para que le avisara a la tía de su esposa, quien trabaja en ese misma clínica. Al poco tiempo llegaron, junto con la ginecóloga.

La explicación que le dieron a Ricardo fue que a la bebé le pusieron una sonda con adrenalina.

Fue entonces que se dio cuenta que su bebé había fallecido.

"Estamos destrozados, amanecemos llorando, nos dormimos llorando... es muy fuerte todo esto, nada me va a regresar a mi hija, lo tengo claro, pero tengo que hacer justicia, porque le juré a mi bebé que iba a llegar hasta las últimas consecuencias para que paguen los resonsables", expresó Ricardo.

"Yo quiero a los responsables tras las rejas, que no vuelvan a ejercer, que les quiten las cédulas profesionales y que cierren esta clínica".

Tras los hechos, Ricardo acudió al Ministerio Público de Coacalco, en donde le dijeron que la muerte de la menor no había sido reportada.

Además, la clínica no dio un diagnóstico del fallecimiento de la pequeña, y la necropsia fue indeterminada porque no encontraron golpes, por lo que están en espera de los estudios de patología.

Al parecer, según platicó Ricardo, el dueño de la clínica tiene influencias con el municipio.

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