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La dura pelea de un padre mexicano por reunirse con su marido e hijas en Namibia

El mexicano Guillermo Delgado y su marido, Phillip Lühl, de origen namibio, pelean por llevar a casa a sus dos nuevas gemelas

Por EFE

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La lucha de un padre mexicano por reunirse con su marido e hijas en Namibia

La lucha de un padre mexicano por reunirse con su marido e hijas en Namibia

Johannesburgo.- El mexicano Guillermo Delgado y su marido, Phillip Lühl, de origen namibio, pelean desde 2017 por el reconocimiento de su hijo Yona, nacido de vientre de alquiler en la vecina Sudáfrica, y ahora también por traer a casa a sus dos nuevas gemelas, a las que Namibia rechaza dar autorización para viajar.

"Solo pedimos estar aquí en Namibia. Ni ciudadanía de urgencia ni nada estamos pidiendo, solo estar juntos. Si el veredicto después es negativo o positivo, lo aceptaremos; pero al menos estaremos juntos, no que nos fuercen a estar separados de esta manera tan indigna", explica Delgado a Efe, en conversación telefónica desde Windhoek.

Este doctor en arquitectura originario de la capital mexicana aún no ha podido conocer a Paula y Maya, sus dos gemelas nacidas el pasado 13 de marzo mediante gestación subrogada en Durban (Sudáfrica).

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Con ellas aguarda Lühl, atrapado de facto en Sudáfrica hasta que Namibia otorgue a las pequeñas el salvoconducto de viaje necesario para poder regresar al país donde reside la pareja desde hace once años, algo que no se conocerá al menos hasta el próximo 19 de abril.

Ese día, tras lo que serán casi dos meses de separación, está previsto que dé su veredicto el juez que lleva el caso abierto por la familia contra el Estado namibio por no permitir viajar a las gemelas, una medida que consideran discriminatoria y que viola los derechos de las niñas.

"En los trámites han sido ya discriminatorios y, básicamente, homofóbicos", alega Delgado.

Familia separada por la burocracia

Delgado y Lühl se conocieron mientras estudiaban en Países Bajos y se trasladaron al sur de África juntos, donde residieron inicialmente entre Namibia y Sudáfrica.

Gracias al amplio reconocimiento de los derechos de la comunidad LGTBI (lesbianas, gays, trans, bisexuales, intersexuales) en Sudáfrica, ambos se casaron en este país en diciembre de 2014.

En Namibia no pueden hacerlo, ya que esta nación, aunque no persigue la homosexualidad en la práctica, tampoco castiga la discriminación contra el colectivo LGTBI, ni por supuesto reconoce derechos como las uniones legales entre personas del mismo sexo.

En 2017 obtuvieron, sin embargo, una pequeña victoria cuando probaron a pedir un visado para Delgado como esposo de Lühl, que inicialmente las autoridades namibias concedieron, pero que después rechazaron renovar alegando que se había tratado de un "error".

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"Ahí empezaron los problemas y ya casi cada trámite que hacemos es un problema. Por eso, estamos presentando evidencias de que esto es más discriminación", precisa Delgado.

Para tener hijos, la pareja optó por la gestación subrogada en Sudáfrica y, en 2017, llegó el pequeño Yona.

Actualmente, tanto Delgado como Lühl trabajan en la Universidad Namibia de Ciencia y Technology (NUST, por sus siglas en inglés) y residen en Windhoek con Yona, a pesar de que la Justicia namibia aún no reconoce la paternidad de ambos sobre él y, por tanto, rechaza concederle la ciudadanía al pequeño.

Por los derechos de Yona están aún peleando en un proceso judicial separado, pero precisamente la falta de resolución de ese conflicto es lo que están usando las autoridades namibias para negarse a otorgar los salvoconductos de entrada a las gemelas Paula y Maya, algo que sí hicieron en su día con Yona.

"A Phillip lo ponen en una situación en la que literalmente le están diciendo 'mira, tú puedes entrar a Namibia cuando tú quieras, pero tus hijas no'", dice Delgado.

Como Delgado y Yona, a su vez, no pueden salir de Namibia sin arriesgarse a no poder volver a entrar, tampoco pueden ir a visitarlos a Sudáfrica.

"Es casi una especie como de chantaje emocional", afirma este padre mexicano.

Sentar precedentes en Namibia

A pesar del sacrificio familiar, la pelea de Delgado y Lühl va más allá del ámbito particular y busca también sentar precedente en favor de los derechos LGTBI en Namibia.}

Para demostrar la filiación, las autoridades les piden demostrar un vínculo biológico y no aceptan los documentos legales sudafricanos que les reconocen a ambos como padres de los bebés.

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"No vamos a ceder a una prueba de paternidad, hacer eso sería como entrar en su juego. No hay ninguna mención (en la legislación namibia) a que la paternidad tenga que ver con la cuestión biológica y le hemos presentado al ministro distintos casos de paternidad subrogada reconocidos. Con nosotros, lo de la cuestión biológica se lo sacaron de la manga", sostiene el arquitecto mexicano.

Pese a lo duro de la situación, Delgado afirma que les está ayudando mucho el apoyo del activismo y de las organizaciones LGTBI locales, que incluso convocaron la semana pasada una manifestación cuando la Justicia atendía el caso.

"Ese surgimiento nos motiva para seguir adelante, por eso estamos invirtiendo energía y recursos en que esto salga y tal vez abrir una pequeña grieta", concluye Delgado, quien, pese a todo, es optimista respecto a que Namibia avance pronto en materia de derechos LGTBI, como ya hicieron buena parte de los países del sur de África. 

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