Opinion

Adiós a las palomitas

Desde la barrera  

Por Eduardo del Río

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Lo que hasta un par de años formaba parte de las industrias más sólidas del país, con sólidos procesos de expansión tanto en México como en el mundo, las salas de cine se encuentran actualmente en terapia intensiva y al borde de la quiebra.
 
El coronavirus del SARS-CoV-2 ha colocado a este sector en una muy compleja situación. La caída en sus ingresos ha sido de tal magnitud que en días recientes han comenzado a circular versiones sobre cierres definitivos de salas en distintas ciudades, en donde la reactivación ha sido insuficiente para poder garantizar la sobrevivencia de este tipo de empresas.
 
Basta con analizar las cifras. México, hasta antes de la pandemia, era el cuarto país con mayor número de salas (7,619), detrás de China, Estados Unidos e India, por lo que podía considerarse como una potencia global en la materia. De acuerdo con información de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), de 2019 a 2020, los ingresos en taquilla cayeron de 18 mil 186 millones de pesos a 3 mil 585 millones de pesos, lo que representa una pérdida del 80 por ciento de lo que se generaba. En ese mismo periodo, el volumen de asistentes se redujo en un 96 por ciento.

Diversos medios han reportado el cierre indefinido de todas las salas propiedad de Cinemex, la segunda empresa más importante del país, con 3,055 espacios. Si bien la noticia no ha sido confirmada oficialmente por directivos de este grupo, versiones de empleados señalan que esta decisión es inminente.
 
La CANACINE no ha dejado de enviar alertas sobre la crisis que se vive en el sector. En diversas comunicaciones públicas, los directivos de la cámara han reiterado su solicitud hecha a las autoridades para reconsiderar la decisión de mantener cerradas las salas de cine y permitir su reapertura en aquellos estados en donde estos espacios aún no se les permite operar.
 
La industria argumenta que la evidencia científica ha demostrado que las salas de cine no son espacios de contagio. Concretamente, se explica que se trata de lugares, si bien cerrados, en los que es posible garantizar sana distancia y en donde el aire acondicionado es reemplazado varias veces durante una función. No se ha comprobado, se insiste, que se haya registrado en el mundo un caso de Covid-19 vinculado a un lugar de este tipo.
 
Hasta hace poco, la industria de salas de cine era un orgullo nacional. Las principales empresas mexicanas estaban presentes en América Latina, Estados Unidos y Asia. Su capacidad innovadora era de llamara la atención. A nuestro país se le debe el concepto de las salas VIP y es de reconocerse la modernidad impulsada por los empresarios aztecas.
 
Sería una pena asistir a la desaparición de esta industria, impulsora del cine mexicano, generadora de más de 200 mil empleos directos e indirectos y difusora de una muy buena imagen en el exterior. Sería una pena decir adiós a las mejores palomitas del mundo. Que no sea así.

Segundo tercio.

Miércoles por la noche. Vuelo 0953 de Aeroméxico, completamente lleno, sin ningún protocolo de sana distancia. Si bien se entiende la necesidad de las aerolíneas de relanzar su actividad, ésta tiene límites. La salud de los pasajeros es primero.
 

Tercer tercio.

Las aerolíneas están obligadas a garantizar la salud de los viajeros. Dejar un lugar vacío entre cada pasajero resultaría obvio. No es así en el caso de Aeroméxico.

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