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Un chilango en Sinaloa

Desde la barrera

Por Eduardo del Río

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Un chilango en Sinaloa

Un chilango en Sinaloa

Culiacán, Sinaloa. Viajar a esta bella y calurosa ciudad representa la oportunidad de reunirse con buenos y viejos amigos, además de degustar los mejores mariscos del país y un extraordinario plato de sopitas con Don Héctor Loaiza. Sirve, también, para charlar con un amplio espectro de analistas sobre el reciente proceso electoral y las lecciones que éste dejó para el estado.

De los encuentros con funcionarios, ex servidores públicos, periodistas y empresarios surgen algunas conclusiones. Inevitable resulta hablar de la injerencia del crimen organizado en los comicios y del impacto que ésta pudo tener en los resultados finales. Una muy amplia mayoría de análisis coinciden en que los incidentes registrados antes y después de la jornada electoral del pasado 6 de junio no explican, de ninguna manera, la diferencia de más de 20 puntos entre el candidato ganador, el morenista Rubén Rocha, y el abanderado de la coalición Va por México, Mario Zamora.

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Mucha sorpresa causó la decisión del aliancista de, pese al carácter irreversible de los resultados, salir a la arena pública a denunciar que la intervención de grupos criminales habría incidido de manera determinante en la decisión de los electores. Más sorpresa causó en los círculos gubernamentales de Sinaloa enterarse de dicha postura a través de los medios, sin que hubiera la más mínima alerta previa, cosa que en política siempre se agradece. El candidato tuvo, eso sí, el aval de los presidentes de los tres partidos que conformaron su coalición.

Al no estar acompañado de denuncias formales, el señalamiento solamente generó molestia en el ámbito del gobierno sinaloense, en el equipo del gobernador electo e, incluso, entre algunos aliados locales del aliancista. Sin dejar de ser reprobables, las acciones del crimen organizado en tiempos electorales, se advierte en la capital sinaloense, no han sido exclusivos del más reciente proceso, sino que se trata de un lamentable patrón de conducta que se ha repetido en al menos los dos últimos comicios, sin que esto signifique que haya sido determinante en los resultados.

Superadas las desavenencias de este proceso, electores y opositores a Rubén Rocha esperan la definición del acento que el nuevo gobernador habrá de dar a su administración. La duda gira en torno a si el mandatario seguirá la fórmula de confrontación que caracteriza al presidente López Obrador o se inclinará por tejer alianzas con la iniciativa privada local, de vital importancia, para generar condiciones de inversión y crecimiento.

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Las primeras respuestas a esta interrogante surgirán en las próximas semanas cuando comience a definir el perfil de su gabinete. Existen buenas señales hacia el empresariado sinaloense de que las cosas pueden ser diferentes. Que así sea por ese gran estado.

Segundo tercio. Sobre el incremento de casos Covid-19 en jóvenes, el presidente López Obrador ha dicho una gran verdad: “Es debido a un relajamiento de la disciplina sanitaria luego que durante mucho tiempo estuvieron encerrados y actualmente se han reunido más con amigos”.

Tercer tercio. Desafortunadamente, este relajamiento de las medidas sanitarias aplica también para la población adulta. Urge un replanteamiento de la estrategia para frenar esta nueva ola y eso pasa, forzosamente, por el cierre de un importante número de actividades.

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